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Con la decisión del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) de finalmente respetar los principios de paridad de género hay políticos que pierden, pero estados que ganan.

Uno de los casos más notorios de una ventaja estatal es para Puebla. Ahí suceden dos cosas, en primer lugar, se abre la puerta para que la que sin duda es la mejor opción del partido Morena, Olivia Salomón, pueda destacar sobre dos impresentables, Alejandro Armenta Mier y su primo hermano Ignacio Mier.

Olivia Salomón es una empresaria quien desde la Secretaría de Economía de Puebla hizo muy buen trabajo para recuperar la actividad económica del estado tras las secuelas económicas de la pandemia de Covid-19.

Así, una posible candidata que sí tiene méritos encuentra una oportunidad en esa decisión del INE de equilibrar la balanza de género sobre los otros dos que solo se hacían notar desde los reflectores del poder legislativo, como obedientes subordinados del poder presidencial.

Donde no solo se abre una duda, sino una batalla, es en la Ciudad de México.

El dedazo presidencial para la eventual candidatura presidencial solo dejó como damnificado a un crédulo Marcelo Ebrard, quien hoy tiene dos caminos: o le sigue haciendo el trabajo sucio a López Obrador con una candidatura presidencial con el amigo Dante en Movimiento Ciudadano o vuelve a morir políticamente.

Pero como secuela de la decisión del gran elector, los grupos políticos de la Ciudad de México entraron en disputa ante la decisión de la nueva portadora del “bastón de mando” de nombrar a Omar García Harfuch como su corcholata local.

Esta muestra de poder marginó a muchos peones del morenismo que creían que tenían derecho de antigüedad sobre la capital y ahí está, por supuesto, Clara Brugada, pero también el muy gris jefe de gobierno sustituto, Martí Batres.

García Harfuch le da un poco de moderación a la imagen de Claudia Sheinbaum y del propio régimen lopezobradorista, la virtual candidata solo es una caja de resonancia de los desplantes autoritarios de López Obrador y el exjefe de la policía atempera entre ciertos sectores ese discurso que espanta a los que entienden el peligro del populismo.

Pero está visto que los grupos más radicales de la capital no se van a dejar tan fácil arrebatar lo que consideran como su herencia natural de manos de la favorita del Presidente.

Ya vimos una primera muestra del nivel que puede tomar una disputa abierta en la capital. Las imágenes de un Estadio Azul vacío para recibir a Claudia Sheinbaum son un golpe duro para la candidata del Presidente.

Evocan a Josefina Vázquez Mota y su fracasado resultado y hacen ver que, los capitalinos que sí saben cómo gobernó Sheinbaum la Ciudad de México, la pueden rechazar.

Pero en el fondo, detrás del golpe mediático que se llevó la corcholata favorita hay una operación política de quien parece haber traicionado la confianza de la exjefa de gobierno desde la misma jefatura de gobierno y una declaratoria de guerra de una aspirante local que ya dejó dicho que está dispuesta a dar su resto por un puesto.

La Ciudad de México, por su importancia, no es un asunto de paridad de género sino de dominio político del bastión morenista donde empezó todo para su líder.

 

    @campossuarez

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