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Por cinco décadas, Cristina Pacheco se dedicó a hacer crónica de la ciudad, de la cultura popular y de su gente; tras su fallecimiento que impactó al país, 24 HORAS visitó El Gran Premio, un lugar muy especial para ella, el café donde planeaba sus programas.

La también escritora, editora, columnista y conductora será recordada como una gran conversadora que dio voz, tanto al pueblo de México como a grandes literatos, en programas que se gestaban desde este sitio que le permitía cierto anonimato e intimidad.

En la colonia Tabacalera, esta cafetería aparece como un negocio diferente, de un tiempo lejano en el pasado, de una Ciudad de México que solía ser Distrito Federal; desde la década de los 60 lo frecuentaba la autora de libros como Sopita de Letras.

“Yo la conocí antes de que fuera una periodista famosa, se juntaba aquí con un equipo de trabajo que todavía no eran los de Canal Once y recuerdo a Juan Cervera, Javier Solorzano, el doctor Moreno Woche, entre otros, que eran el grupito que venían diario al café y ocasionalmente nos hicimos amigos desde ese entonces”, contó al diario Francisco Gisbert, dueño de El Gran Premio.

“Venía de ley dos veces a la semana; los martes y jueves con su equipo, pero también llegaba a visitarnos otros días, sola o con algún otro amigo. Se sentaba casi siempre en el mismo lugar, al fondo, mirando a la pared porque buscaba siempre privacidad, que no la reconocieran. ‘Mi isla’ le decía a su lugar porque en él lograba aislarse del mundo un rato”, recordó Gisbert con nostalgia.

Pero este lugar no sólo fue un centro de reunión para el trabajo, pues la amistad entre el locatario y la periodista fue más allá de las tazas de café.

Con el tiempo, siendo amigos, nos platicábamos cosas, lo que pensaba, lo que le había pasado en la semana, se interesaba por la familia. Siempre fue una persona muy dulce y muy sencilla. Si la llegaban a reconocer nunca le puso una mala cara a nadie, siempre sonriente aceptaba tomarse una foto, dar un autógrafo o escuchar simplemente a la gente”, aseguró.

Ubicado en la esquina de Antonio Caso con Sadi Carnot, este negocio está activo desde 1962 y su dueño asegura que si hay alguien que hasta ayer había ido más veces que él, es Cristina Pacheco.

Venía tanto para acá que creo que era un lugar más especial para ella que para mí”, recordó entre risas; “pero yo siempre quise que me hiciera un programa y se lo pedí muchas veces, sí pasé más de unos diez años diciéndoselo, pero me dijo que cuando me hiciera un programa es porque ella ya iba a dejar de ir.

“Y lo cumplió, El Gran Premio fue uno de sus últimos reportajes, aunque ya tenía que no venía con la misma avidez porque desde la pandemia dejó de venir a tomarse su acostumbrado ‘Mayito’, que es una especialidad que ella bautizó así porque venía con Julio Mayo, el fotógrafo, que con sus hermanos nos enseñaron a prepararlo a su manera y ella le apodó así y ante la falta de nombre decidimos dejarlo así”, finalizó.

Entre sus recuerdos, el señor Gisbert aseguró que aparecer en el programa generó que gente fuera con esperanzas de encontrar a la periodista en alguna de sus visitas.

Cristina Pachecho falleció ayer a los 82 años y a su muerte se sumaron muchas reacciones de políticos, periodistas, artistas, entre otros gremios.

Hoy a las 19:00 horas se transmitirá lo mejor de Conversando con Cristina Pacheco 2023 y el domingo 24 de diciembre, de 14:00 a 16:00 horas, se presentará maratón de Aquí nos Tocó Vivir, en tanto que en 2024 se retransmitirá lo mejor de ambas producciones por el Canal Once.

 

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