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Resulta increíble que a estas alturas de la historia mexicana ni el Gobierno federal ni el gobierno local hayan advertido la peligrosidad del huracán Otis como para proveer refugios a habitantes locales y turistas.

Bien a bien, hasta ayer por la tarde, no se conocía el tamaño de la catástrofe.

Se hizo viral la fotografía de un viejo y famoso hotel destruido por el meteoro, los daños a un centro comercial que necesitará ser reconstruido, los daños sufridos por deslaves en la autopista del Sol.

Pero no se conocían, hasta ayer, los resultados del impacto de Otis en las colonias populares ni en los pueblos aledaños al puerto.

Amigos que viven en el centro del puerto aseguran que ninguna autoridad avisó sobre el riesgo del huracán, que pasó de ser, en unas horas, de tormenta tropical a huracán categoría 5.

Cerrados los accesos por tierra y aire, sin internet hasta pasado el mediodía de ayer, sin energía eléctrica en buena parte de la ciudad, resultó imposible acercarse a la realidad de la catástrofe.

Sin embargo, los flashes que se recuperaron por vía de las redes sociales permiten imaginar el tamaño del desastre.

Si ya de por sí Guerrero sufre la carencia de un gobierno fuerte, que ha permitido, por acción u omisión la proliferación de grupos de la delincuencia organizada que tienen sometida a la población de la buena parte del territorio estatal, Otis solo agravará la situación para los habitantes del estado.

Porque si bien el daño mayor se centró en el puerto, que es el municipio que aporta casi todo el PIB estatal, los recursos que se destinarán a la reconstrucción serán tomados de otros programas que descobijarán, en el mejor sentido de la palabra, a miles de guerrerenses que no la deben.

Hasta el cierre de este espacio, ni la gobernadora (es un decir) Evelyn Salgado mucho menos la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, habían salido a medios a dar cuenta de la catástrofe.

Esta última, escribió en la red X, un mensaje a las 19:44 horas de ayer que textualmente dice:

Amigas, amigos, el Huracán Otis ha alcanzado la catastrófica categoría 4. Es momento de extremar precauciones y esperar su furioso embate. En breve, ofreceré una actualización de las acciones implementadas para evitar efectos devastadores en nuestra ciudad. Saldremos adelante. Cuento con ustedes’’.

Pero ya no hubo más.

Es para lo que alcanzó, ni hablar.

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El Congreso de Nuevo León, de mayoría panista y priista, autorizó la licencia de 6 meses que solicitó Samuel García para separarse del cargo de gobernador en busca de la candidatura presidencial del MC.

Lo hicieron, pero no le dieron “la enchilada completa’’.

García quería dejar de interino a su compadre y amigo, Javier Navarro, secretario general de Gobierno, pero el Congreso votó a favor de Arturo Salinas, quien es el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, y quien rendirá protesta a partir del 2 de diciembre próximo.

Obviamente, la decisión no le gustó nada al gobernador “fosforescente’’, que ya amenazó con recurrir al INE para defender sus derechos.

Y va de nuevo.

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Cecilia Sánchez García, senadora de Campeche por Morena, renunció a la bancada guinda para integrarse a la del PRI.

Con ella suman dos senadoras que militaron en Morena y ahora forman parte de la bancada tricolor; anteriormente se había sumado Nancy de la Sierra, que pasó de Morena a independiente y ahora al PRI.

 

    @adriantrejo

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