A raíz del anuncio de la presidenta sobre la revisión de nuevas tecnologías (fracking), para la extracción principalmente de gas, producto al que somos altamente dependientes (75%) de Estados Unidos, la lluvia de críticas ha sido fuerte, y más por la coincidente reunión con Larry Fink, CEO de BlackRock y varios ejecutivos de dicha multinacional.
Es un hecho que no tenemos la capacidad económica para invertir en nuevas tecnologías, tan solo a raíz de las políticas de Trump, las remesas han caído dramáticamente y son necesarios acuerdos de coinversión para sacar adelante proyectos de la importancia como el del gas natural.
Sheinbaum está siendo transparente en los motivos, haciendo énfasis en la excesiva dependencia de Estados Unidos y el gas natural; transparente al usar gran parte de la mañanera para detallar todo, ha hablado del panel de expertos, reconociendo que el fracking no es lo mejor, pero no hay otras fuentes.
Transparente también en cuanto a su reunión con BlackRock, anunciada desde su cuenta de X. Aun así, las críticas van subiendo de tono, aunque ninguna ofrece alternativas. Respecto a BlackRock, los críticos olvidan que AMLO se reunió con ellos dos veces antes de asumir el poder y cinco más durante su mandato, como apuntan Bloomberg y La Jornada.
Particularmente no estoy a favor del fracking, pero reconozco que el gas es indispensable, principalmente en la generación de electricidad en la que estamos muy lejos de llegar con nuevas tecnologías; mucho han hablado varios analistas de lo desastroso que sería para el país si por un capricho de nuestro vecino nos cerraran la llave.
Se pretende hacer un linchamiento sin haber escuchado todos los argumentos, se critica una reunión con BlackRock difundida con toda transparencia y se olvida que, hasta ahora, nada se ha firmado ni acordado. De las 7 veces que AMLO se reunió con Fink, en ninguna se comprometió al país y dudo mucho que ésta sea la excepción. Estamos frente a una mandataria que ha demostrado conocimiento, firmeza, transparencia, honestidad y sobre todo un compromiso firme con el proyecto de nación para el que fue electa.
Sí, el neoliberalismo vendió todo lo que pudo, comprometió nuestro futuro y bienestar, pero no debemos olvidar que, hasta ahora, el actual gobierno ha cumplido cabalmente con sus promesas. No adelantarse y esperar a tener toda la información sería obligatorio para cualquier informador profesional y no acusar de traición como actualmente algunos están haciendo. La transparencia no es traición: informar de las razones que llevan a una toma de decisión y como ahora, decisiones trascendentales en proceso, no es traición; informar de una reunión no es traición. Menos víscera y más cerebro.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
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