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Lo que sabemos del “hackeo” a Coppel y la cancelación de la deuda de muchas personas Lorena de la Garza se compromete a gestionar soluciones para terrenos intestados en Distrito 8

La simple imagen casi perfecta, la convincente voz y el sutil o contundente mensaje pueden bajar la guardia de cualquiera dispuesto a entregar su amor o convicción sin condiciones aparentes.

Luego de la ilusión viene el golpe de realidad. La foto o el video eran falsos, antes producto del photoshop, ahora de la Inteligencia Artificial; el audio fue editado y el mensaje era una fake news.

Los depredadores del amor —y de la política también— tienen su espacio en el universo tecnológico. Desde las redes sociales o las apps de citas despliegan ingeniería delictiva para operar los llamados fraudes amorosos o la sextorsión, modalidades delictivas conectadas eventualmente.

En la virtualidad de la vida cotidiana se mueven ahora los riesgos a ser víctimas de la estafa, del engaño, de lo fake. Lo que ahí encontramos suele ser aceptado como una verdad válida por el reino del like, pocas veces sujeta al escrutinio de la cautela y el sentido común.

¿Realmente hay certeza de haber encontrado el amor virtual a cambio de transferir algunos miles de pesos a quien dice amar, pero tener una emergencia económica? ¿Es posible fiarse de la supuesta voz de una candidata invitando a invertir en un negocio altamente redituable? ¿O puede darse como verdadera la sugerencia dolosa de la intervención del crimen organizado en la campaña del Presidente?

La esperanza legítima por buscar el amor, una relación sexual o amistad, así como las diferencias partidistas o ideológicas pueden estar por encima del sentido común y llevarnos a ser víctimas de los depredadores del amor y la política.

En la veracidad de los datos se revela un aumento en los reportes al Consejo Ciudadano de la Ciudad de México del llamado fraude amoroso como en la sextorsión, ambos en enganches a través de redes sociales o apps.

El primero basado en atraer víctimas con falsos perfiles, creados ahora con IA, para entablar relaciones sentimentales virtuales. Una vez ganada la confianza, el golpe ni se siente. La petición de la o el enamorado digital es sencilla: un préstamo para solventar la urgencia económica; después no se vuelve a saber nada de esa persona.

En el peor de los casos, el vínculo digital lleva a entregar fotos o videos de contenido íntimo, empleados casi inmediatamente para extorsionar, bajo la amenaza de dañar la reputación, exponer preferencias sexuales o revelar infidelidades.

Hay una gran oportunidad de eludir esas prácticas. “Hay que estar con los ojos bien abiertos, los oídos bien abiertos”, lo dijo la candidata presidencial Claudia Sheinbaum. En la capital nacional, el jefe de Gobierno, Martí Batres, ha priorizado la seguridad en todo los aspectos y espacios. Atención que seguramente tendrá Clara Brugada, de ganar la elección, como apuntan las encuestas.

Desde la comunidad, la cautela y la desconfianza son las mejores herramientas contra los depredadores.

 

      @guerrerochipres

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