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El domingo pasado, en muchas ciudades de nuestro país decenas de miles de personas acudieron a marchar junto a los trabajadores del Poder Judicial de la Federación, ante el intento de expropiación por parte del Poder Ejecutivo (AMLO) de 13 fideicomisos propiedad de los trabajadores del Poder Judicial. Estos fideicomisos se han construido con las aportaciones de los empleados, su destino es construir una sólida base de ahorro y permitirles contar con pensiones dignas y suficientes al momento de su jubilación, así como poder financiar diversas prestaciones laborales.

Al mismo momento que se desarrollaban estas marchas, en Palenque, Chiapas, AMLO sostenía una Cumbre Migratoria con los campeones de la democracia, Nicolás Maduro (Venezuela), Gustavo Petro (Colombia), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y los presidentes de Honduras y Haití en calidad de aprendices.

Estos próceres se han caracterizado por construir un poder unipersonal y haber sometido a su capricho personal a los poderes Legislativo y Judicial, aniquilando a todas las instituciones que podían oponerse a su poder. ¿Le suena más o menos parecido al camino que están siguiendo López Obrador y Morena?

El secuestro de estos fideicomisos, ejecutado por Morena en la Cámara de Diputados, fue ideado y ordenado por AMLO como un castigo al Poder Judicial que se ha atrevido a oponerse a sus órdenes y no acatar su voluntad. Por la soberbia de la SCJN de creer que la ley sí es la ley.

Pero el tema de fondo, no son los fideicomisos, es la intención del Presidente de tomar el control del Poder Judicial antes de la elección de 2024, pues está consciente que para poder consolidar a la 4T y su mandato transexenal necesita el control absoluto de la Corte.

AMLO sabe que, este primer golpe al Poder Judicial, es sólo una advertencia de lo que le espera a ministros, jueces y magistrados. Es el primer paso. Lo que sigue es construir una narrativa ante “el pueblo bueno” de que éste es el principal enemigo de la 4T que, con sus decisiones apegadas a derecho, se ha convertido en un obstáculo para el proyecto de López Obrador que no es otro que él mismo. Al igual que lo intentó con el INE, propondrá, una y otra vez, que los Ministros de la Suprema Corte sean elegidos por el pueblo bueno que nunca se equivoca, o sea elegidos por él. Tal y como lo hacen los presidentes invitados a su Cumbre; Maduro y Díaz-Canel que son el modelo al que aspira la 4T.

La reacción de los trabajadores del Poder Judicial ha rebasado la expectativa del Presidente, acostumbrado ya a la docilidad del Legislativo (Morena y rémoras) así como la de los gobernadores del partido guinda. Pero lo realmente alentador y sorprendente fue la reacción de incontables ciudadanos que salieron de forma espontánea a apoyar al Poder Judicial, no sólo en su justo reclamo de no ser desposeídos de sus ahorros y derechos, sino también para enviar un mensaje directo a AMLO: al igual que los ciudadanos impidieron la demolición del INE, no permitiremos que el Poder Ejecutivo se imponga como poder único e indiscutible.

El Presidente sabe que en cuanto la controversia de los fideicomisos llegue a la SCJN, su intentona fracasará y la Corte impedirá que se consume este atraco. ¿Qué hará López Obrador? Presentará a los jueces y magistrados cómo corruptos al servicio de los conservadores.

En su soberbia AMLO y sus lacayos del Poder Legislativo le han hecho un favor, pues de nuevo han activado a la ciudadanía para impedir que la 4T tome por asalto al Poder Judicial, ya sea por erosión mediática, recortando su presupuesto con un vulgar atraco del dinero de sus trabajadores.

     @Pancho_Graue

    fgraue@gmail.com

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