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Como en un juego de pirinola, en el último año del gobierno de la 4T, el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende llevarse todo, incluso el dinero ahorrado de los trabajadores del Poder Judicial y dejar endeudados a los mexicanos.

No conforme con haber pagado hasta el triple en sus obras faraónicas, que todavía no son rentables, como el Aeropuerto Felipe Ángeles, la Refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, el primer mandatario también quiere agregar para 2024, una deuda por 1.9 billones de pesos.

El dictamen de Ley de Ingresos para el próximo año que esta semana aprobarán la mayoría de los senadores de Morena autoriza un techo de endeudamiento por 1 billón 990 mil millones de pesos para que la Secretaría de Hacienda pueda contratar y ejercer créditos, empréstitos y otras formas del ejercicio del crédito público, incluso mediante la emisión de valores.

Más que una broma de mal gusto, es reprobable la burla de los legisladores y del Presidente quienes, a pesar de estar aprobando este techo de endeudamiento, insisten en que este sexenio no endeudó al país.

A los 1.9 billones hay que sumarle la contratación de 3.1 billones de pesos para el pago de deuda a corto y largo plazos, interna y externa.

De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, el nivel de endeudamiento autorizado por los diputados para 2024 será el más elevado en los últimos diez años, ante el incremento de las tasas de interés en medio de presiones inflacionarias. Superior incluso al que dejó Enrique Peña Nieto en 2018.

En 2018, el saldo era de 14.27 billones de pesos; y para el cierre del gobierno de López Obrador será de 16 billones de pesos, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Una de las principales promesas de campaña del ahora Presidente fue que no iba a endeudar al país, que haría sus obras sin pedir prestado, lo que hizo que miles de mexicanos cansados de los gobiernos del PAN y el PRI que también solicitaron deuda, voltearan a verlo como una verdadera opción política.

Incluso el 6 de marzo de 2019 desde Colima, ya como presidente, López Obrador aseguró: “Algunos quieren presionarnos para que digamos ‘necesitamos crédito, necesitamos deuda’ no, no hace falta endeudar al país, es nada más acabar con la corrupción y acabar con los lujos”.

A cinco años de haber iniciado su gobierno, sigue solicitando deuda. Entonces, ¿no acabó ni con la corrupción ni con los lujos?

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Se reducirá el fenómeno migratorio ante la reunión que tuvo ayer López Obrador con los presidentes de Cuba, Venezuela, Honduras, El Salvador, entre otros, ¿o los dictadores sólo vendrían de paseo?

 

@aguilarkarina

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