Edgar H. Clemente/La Jornada/Tapachula, Chis. – A más de 20 días de su salida de la frontera sur, la caravana migrante autodenominada “David” se ha dividido en dos grupos; unos continúan descansando en el municipio de Arriaga, en Chiapas, y otro contingente avanza por el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.
En la localidad chiapaneca, unos 300 extranjeros reciben ayuda humanitaria mientras acampan en el estadio de béisbol, a donde llegaron desde el pasado jueves, de acuerdo a fuentes de Protección Civil.
Debido a la intensa ola de calor y para evitar afectaciones a la salud de los migrantes por las altas temperaturas, el ayuntamiento de Arriaga realizó una brigada de hidratación.
Con apoyo de la Secretaría de Salud Estatal y el Instituto Mexicano del Seguro Social, las autoridades proporcionaron agua, sueros y atención preventiva.
Mientras el otro grupo se ha dispersado a lo largo del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, en busca de seguir hacia el centro y norte de México.
“Estamos viendo si podemos tomar un autobús, ya no podíamos caminar más, queremos ir a Ciudad de México o a Monterrey”, contó vía telefónica uno de los migrantes.
El éxodo integrado en su mayoría por haitianos partió de Tapachula, en la frontera con Guatemala, el pasado 20 de abril. Durante 22 días los migrantes han recorrido unos 250 kilómetros por la autopista México 200, trayecto que en automóvil demora solo tres horas.
El contingente partió del sur de México arguyendo que llevan meses atrapados y sin respuesta a sus trámites migratorios, además sin empleos para el pago de alquiler y alimentos. También señalan que cuando intentan avanzar por su cuenta son detenidos y retornados a Tapachula.
A diferencia de éxodos de años anteriores, ahora no pretenden llegar a Estados Unidos debido a las políticas más enérgicas del presidente, Donald Trump, sino establecerse en ciudades del centro y norte de México donde puedan encontrar trabajo mientras continúan el proceso de regularización.
