¡No nos hagamos tontos! Estados Unidos no quiere justicia, quiere control.
La reciente ofensiva legal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, no es la lucha de un heroico gobierno contra el crimen, sino el primer disparo de una estrategia de desestabilización contra la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Yo veo, incluso, una advertencia directa: Estados Unidos tiene el poder de criminalizar a cualquier pieza del tablero de la Cuarta Transformación cuando sus intereses se ven afectados.
Y aquí el contexto es vital para entender la magnitud del escándalo.
No perdamos de vista, en ningún momento, que México ha denunciado formalmente la incursión ilegal de agentes de la CIA en el estado de Chihuahua, malgobernado por la panista Maru Campos.
Esta denuncia, que ha tocado las fibras más sensibles de la seguridad nacional estadounidense, provocó una reacción inmediata y virulenta.
El Departamento de Justicia de EUA respondió apuntando al corazón de Morena en Sinaloa.
La narrativa que se intenta imponer es la del “Narco-Estado”, una etiqueta que podría permitirle a Estados Unidos justificar cualquier tipo de intervención futura.
Al solicitar la detención y extradición de un gobernador en funciones sin presentar pruebas sólidas —como lo ha señalado la Cancillería mexicana—, Washington está violando los protocolos básicos de cooperación.
La oposición prianista, que siempre ha sido la caja de resonancia de los intereses extranjeros, celebra la posible caída de Rocha Moya como una victoria propia, sin importarles que esto implique validar la violación de la soberanía nacional.
No es el caso defender al impresentable Rocha Moya, pero no podemos negar que la soberanía de México está bajo el asedio de Estados Unidos.
The post EUA quiere la cabeza de la 4T appeared first on Diario Basta!.
