De pronto se vino la lluvia de información, los acontecimientos aún no aclarados en Chihuahua, -¿Eran dos o eran cuatro? ¿En serio les dieron ride? ¿Por qué el gobierno de María Eugenia Campos no dio aviso al gobierno federal?- etc; el derrame de petróleo, el feminicidio de Edith, la guerra y el peligro, siempre latente de una intervención en nuestro país, junto con Palantir y su “manifiesto” para el control digital de las naciones y de remate, un joven que sube armado a la pirámide de la Luna en Teotihuacán, toma rehenes, la mayoría extranjeros en el que hubo 13 heridos y una canadiense pierde la vida, lo mismo que el agresor: Julio César “N”.
No es de extrañar que en medio de esta ola de información y desinformación se opte por las teorías conspiranoicas, el perfil del joven de 27 años, con su fotografía por IA junto a los perpetradores de la masacre de Columbine; el odio racial mostrado; fotos con el saludo Nazi, un lenguaje tipo español peninsular siendo mexicano y la evidente planeación del hecho, cuyos detalles y videos se han hecho públicos a través de grabaciones difundidas en redes sociales han sido la “carnita” de los conspiranoicos. Al final, muchas de las teorías que alguna vez fueron consideradas como conspirativas, han sido reales y hasta rebasadas por el Caso Epstein, y con todo, es necesario que, antes que nada, conservemos la objetividad y la “cabeza fría”. Hasta ahora, no existe el menor indicio de intervencionismo en el ataque de la pirámide de la Luna, si bien, no estamos exentos del tipo de ataques que son tan frecuentes en Estados Unidos en el que una persona toma rehenes y dispara en escuelas o centros comerciales, en México, los hechos delictivos son diametralmente opuestos y nada de eso significa que haya un “intervencionismo o provocación para “manchar la imagen del país frente al Mundial”, nada que pueda llevarnos a afirmar eso.
Habría que tomar en cuenta que no es extraño que haya extranjeros en un sitio altamente turístico, que la ideología extremista del atacante, reafirmada por su vestimenta de tipo táctico, pudo llevarlo a un ataque copycat (ataque por imitación), no hay que olvidar que pudo haber consumo de sustancias, trastornos de personalidad no atendidos, frustración acumulada y hasta un brote psicótico.
Triste y lamentable, pero no descabellado el que se haya dado el ataque por voluntad propia y planeación propia. No todo es “planeado y dirigido por Estados Unidos” y distraer la atención a lo realmente importante -Chihuahua, por ejemplo, el T-MEC-, sería más provechoso que estar viendo historias donde no las hay.
En la Mañanera de ayer, seis funcionarios de primer nivel dieron detalles con toda responsabilidad, la cronología de los hechos coincide con el material de video que ha circulado; a mi juicio, no hay nada más que un joven que perdió la cabeza y la vida, así como la lamentable pérdida de una ciudadana canadiense y 13 lesionados.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
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