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Elio Henríquez/La Jornada/San Cristóbal de Las Casas, Chis. – El asesinato de defensores de derechos humanos como el del sacerdote tsotsil, Marcelo Pérez Pérez, ocurrido el 20 de octubre de 2024 “son como puñaladas para sus comunidades”, afirmó la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sobre las personas defensoras de los derechos humanos, Mary Lawlor.

Agregó que esos crímenes “crean heridas que no se pueden curar, pero a las que tal vez, algún día, se les pueda dar algún sentido mediante la lucha por la justicia y el respeto a los derechos humanos”.

La diplomática llegó a Chiapas en una visita no oficial hace tres días para reunirse con defensores de derechos humanos, con integrantes de diferentes agrupaciones y colectivos, así como para participar en el conversatorio titulado La situación de las personas defensoras de derechos humanos en Chiapas: Los retos de su protección.

En un texto leído por su asistente Michael Phoenix, ya que por cuestiones de salud no pudo asistir al conversatorio, Lawlor dijo que la militarización, el crimen organizado, los megaproyectos y la criminalización ponen en riesgo la seguridad de las personas defensoras.

Manifestó que los asesinatos, el desplazamiento forzado y la detención arbitraria “son violencias que no se deben de aceptar”, al tiempo de señalar que “en el corto tiempo de estar aquí he aprendido mucho, daré seguimiento a los casos después de mi visita y utilizaré las herramientas de mi mandato para ayudar en todo lo que pueda en el tiempo que me queda en mi puesto”.

El conversatorio, organizado por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), se llevó a cabo este lunes en la facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).La relatora inició su mensaje citando una frase del padre Marcelo durante una entrevista que tuvo con él en septiembre de 2021: “Mucha gente quiere la paz, pero está paralizada por el miedo. Por eso tenemos que trabajar más duro. El miedo es el mayor enemigo de la paz, tenemos que superarlo para seguir avanzando, para seguir tejiendo más juntos.”Expresó que para entonces, “lo había conocido en línea una vez, en medio de la pandemia de covid-19.

Fue una de las primeras reuniones que tuve con defensores de derechos humanos después de asumir mi mandato en 2020. Recuerdo que el padre estaba sentado al final de una larga mesa, hablando por medio de una computadora a miles de kilómetros de distancia, y aun así se escuchaba la convicción en su voz”.

Agregó que entonces le habló “sobre las difamaciones a las que se enfrentaba como represalia por su trabajo a favor de la paz, sobre la vigilancia en las calles, sobre las agresiones físicas y las amenazas de muerte que estaba sufriendo. Esas amenazas comenzaron a aumentar tras el asesinato de Simón Pedro Pérez López (ex dirigente de la organización Las Abejas) en julio de 2021, con quien no tuve la oportunidad de reunirme, pero he oído mucho sobre él desde que estoy aquí en Chiapas, y lamento no haberlo conocido”.

Comentó que en aquella ocasión “envié una comunicación oficial a las autoridades federales de ese entonces sobre la seguridad del padre Marcelo y la presión que enfrentaba. El gobierno me dijo que estaban monitoreando constantemente su situación, pero las amenazas no cesaron. Cuando lo conocí en línea por segunda vez, en 2024, tenía una figura diferente, prefiriendo ceder el tiempo de la reunión a los demás que se habían unido a la llamada, en lugar de centrarse en su propia situación. Fue el acto de un hombre humilde y he pensado en ello repetidamente desde que fue asesinado, así como en lo que compartió en esa reunión, sobre la injusticia estructural presente en todo Chiapas y el papel de los intereses económicos en la creciente inseguridad de las comunidades y los defensores de los derechos humanos”.

Dijo que “volví a escribir al gobierno sobre su situación, preguntando por qué se había emitido una orden de arresto infundada en su contra y para expresar mi preocupación por su seguridad. En su respuesta, me dijeron que no podían compartir ninguna información. Para cuando recibí su respuesta, él ya estaba muerto, abatido a tiros en un acto de cruel cobardía”.Sostuvo que “el padre Marcelo no es el único defensor de derechos humanos de Chiapas, cuyo caso he planteado a las autoridades, pero es emblemático. Cuando se ataca de esa manera a las personas defensoras de derechos humanos, a plena luz del día y en público, se hace para enviar un mensaje”.

Sostuvo que “el miedo, como dijo el padre Marcelo, se interpone en el camino, pero se puede superar con la solidaridad, y la solidaridad que he visto desde que estoy en Chiapas ha sido increíble. Con ello, tenemos que creer que podemos poner fin a la violencia y la discriminación, que veremos la libertad para aquellos detenidos arbitrariamente, como Versaín Velasco García, que habrá justicia para los asesinados y torturados, y para las personas desplazadas y desaparecidas”.Aseguró que “la situación de las mujeres y personas indígenas que defienden derechos son temas a los que daremos seguimiento de manera cercana”.

En el conversatorio participaron también Alejandra Elizalde y Alicia Gómez, de El Observatorio de Personas Defensoras de Derechos Humanos en Chiapas y Moctezuma Bersaín Velasco Aguilar, hijo del defensor comunitario Versaín Velasco García, preso en el penal de San Cristóbal desde el 10 de enero de 2022 (primero estuvo en Ocosingo), acusado de los delitos de homicidio, homicidio calificado y robo, así como Víctor Hugo López, secretario de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes, bajo la moderación de la directora del Frayba, Dora Lilia Roblero.

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