Dependiendo el país de América Latina, o incluso el resto del mundo, a los residuos del café molido se les conoce como posos o borra de café (México o España), en otras latitudes incluso broza, como en algunos sitios de Costa Rica, o cuncho, como en Colombia.
Se trata, sin más, de los residuos que quedan en los filtros de, por ejemplo, las cafeteras de goteo, o, cuando se trata de una cafetera semi o profesional, de los portafiltros, los artefactos donde se coloca el café molido que luego se expide por las salidas.
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Quienes no son asiduos consumidores de café que utilicen métodos que dejen este tipo de residuos, cuando llegan a beber o preparar este tipo de bebidas, tiran, naturalmente, los residuos al bote de basura; sin embargo, existen algunas alternativas para no deshacerse de la borra y, por el contrario, utilizarla en otras cosas.
Es decir: el encuentro con el café no concluye al terminarse el líquido de la taza, siempre hay algo más allá para extender el ciclo de vida, aunque, claro, no sea imprescindible para poder beberlo o disfrutarlo.
¿Cómo se puede reutilizar la borra del café?
Según algunos estudios, como el titulado Usos alternativos de la borra de café (Coffea Arabica) como valorización del subproducto en la industria alimenticia, la composición de la borra de café “es fuente de importantes cantidades (de) compuestos grasos, proteicos, ácidos, clorogénicos, polisacáridos y cafeicos”.
También, apunta el mismo escrito, “contiene cantidades considerables de fibra insoluble, antioxidantes, proteínas esenciales, azúcares de bajo índice glucémico, resistente al procesamiento térmico de alimentos y al proceso de digestión”.
Entre otras muchas otras cosas, los posos o borra de café sirven para:
Fertilizar las plantas. Este es uno de los usos más comunes y más sencillos de aplicar. Puede hacerse directamente sobre la tierra o mezclarse con un poco del agua que será utilizada para regar. El nitrato y el fósforo que contiene nutre las plantas.
Exfoliante de piel. Por sus propiedades antioxidantes, los residuos de café son una de las mejores opciones para exfoliarse naturalmente. Se recomienda aplicar directamente sobre la piel mojada o hacer la mezcla directamente con el agua para después aplicarla. Según indican, ayuda a combatir la piel grasa.
Repelente de insectos. Muchos insectos no soportan, literalmente, el olor que expide el café, por lo que es un buen remedio para ahuyentarlos; sin embargo, no debe aplicarse como si se tratara de abono, sino que deberá quemarse a manera de incienso para que el vapor que se produzca haga su labor.
Limpiar sartenes. Si quedan residuos de comida difíciles de quitar en tus sartenes luego de que haces de comer, la borra del café puede ser tu solución. Aquí sí debe aplicarse como si fuera abono o jabón mismo sobre la superficie que se desea limpiar y ayudarse de un zacate o estropajo.
Rayones en los muebles. Si tus muebles son de madera y tienen algunos rayones no tan profundos o severos, utilizar los residuos del café con ayuda de un algodón húmedo sobre la superficie dañada y dejar reposar por algunos minutos, puede ayudarte a salvar ese mueble de madera que tanto te gusta.
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En otros rubros que aún continúan estudiándose, se ha encontrado que, quizá, la borra del café sea de utilidad para la industria alimentaria, como ingrediente activo que ayude a revertir los efectos del Alzheimer (según un estudio de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso), o bien, como materia prima para la producción de biodiesel (según un estudio de la Universidad del Zulia, en Venezuela).