Cuando todos esperaban que la Fiscalía estadounidense y los responsables de Justicia y la DEA dieran a conocer presuntos nombres de narcopolíticos proporcionados por Ismael El Mayo Zambada, la Casa Blanca quedó como aquel volcán que con estridentes erupciones parciales y terremotos solo pudo parir un inofensivo ratoncito.
Lo que quedó claro la semana que termina es que el estilo estridente y mediático del presidente Donald Trump debe ofrecer resultados muy concretos o ahogarse en su propia crisis de expectativas. El hecho de que la fiscal Pam Bondi y el DEA mayor Terry Cole solo se conformaran con tener preso a El Mayo Zambada tampoco quiere decir que en la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos no exista una lista de narcopolíticos.
Pero en los hechos mediáticos que valen para las coyunturas, el presidente Trump tuvo un fracaso de imagen porque no pudo probar con nombres y apellidos que México está gobernado por narcopolíticos, aún si se prueba la argumentación de que sí tienen listas pero no las va a quemar en declaraciones mediáticas.
Y como en imágenes públicas lo que cuenta es lo que se ve, quizá el mensaje más importante de la declaración de culpabilidad de El Mayo Zambada en una Corte estadounidense sea el de la capacidad extraterritorial y extrajudicial de Estados Unidos para secuestrar en México a personalidades que presuntamente no eran procesadas en espacios judiciales locales y que el valor de las confesiones de los secuestrados tendrá el mismo que tienen los delincuentes arrestados con todas las de la ley.
Es decir, la Casa Blanca aplicó lo que ya había definido en 2011, el presidente demócrata Barack Obama: la extraterritorialidad jurídica de Estados Unidos para meterse en un país y arrestar a presuntos delincuentes, sin cumplir con los requisitos del derecho de órdenes de aprehensión con efectos a extradición.
Así que los más preocupados por las delaciones de El Mayo deben ser los capos y no los narcopolíticos.
Zona Zero
De manera oficial se anunció que la próxima semana estará de visita en México el secretario de Estado, Marco Rubio, con la consigna directa y única de firmar el Acuerdo de Seguridad que estaría negociando con México para sustituir a la Iniciativa Mérida. Lo que se conozca de ese acuerdo será menor a lo negociado, pero quedó muy clara la decisión de la presidenta Sheinbaum de apresurar ese compromiso bilateral de seguridad como condición indispensable para seguir posponiendo aranceles de castigo por razones de narcotráfico.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
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