El pasado miércoles, Trump anunció la entrada en vigor de una serie de aranceles a China (34%), la Unión Europea (20%), Vietnam (46%) y otras economías. Bajo la retórica del “Día de la Liberación”, el mandatario justificó estas medidas como una estrategia de defensa de la industria estadounidense, sin considerar plenamente las consecuencias que podrían derivarse de esta nueva escalada comercial.
El argumento del presidente se basa en un aparente principio de reciprocidad; pues si las naciones extranjeras imponen barreras a los productos estadounidenses, él tomará medidas equivalentes. No obstante, como ya se ha abordado en este espacio, la historia reciente nos demuestra que este tipo de políticas rara vez produce los resultados prometidos, y frecuentemente agravan los problemas que buscan resolver.
Desde la Casa Blanca se sostiene que los aranceles generarán ingresos anuales por 600.000 millones de dólares, lo que los convertiría en el mayor aumento de impuestos desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, este cálculo omite un factor crucial: las empresas trasladaron estos costos adicionales a los consumidores, lo que provocará un aumento en el costo de vida de las familias. De acuerdo con el Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale, un arancel promedio del 20%, podría incrementar el gasto anual de cada hogar estadounidense entre 3,400 y 4,200 dólares.
El impacto no se limita a lo económico; también tiene una dimensión geopolítica significativa. La Unión Europea, China, Canadá y otras economías afectadas han manifestado su intención de no permanecer calladas ante estas medidas. De hecho, Bruselas ya ha amenazado con aplicar contramedidas a los productos estadounidenses, mientras que países como Canadá han implementado aranceles en respuesta.
México, por el momento, ha logrado evitar el impacto directo gracias a las exenciones bajo el T-MEC. No obstante, este alivio es temporal y limitado; ya que sólo los productos que cumplen con las reglas de origen del tratado están exentas. Esto incluye aproximadamente entre el 85-90% de los productos nacionales. Sin embargo, aunque el gobierno mexicano ha mostrado su disposición para negociar y buscar mecanismos de resolución, las pérdidas económicas para México podrían ser devastadoras, con una disminución de hasta un 1.7% del PIB en los próximos cinco años.
Frente a este panorama, no cabe duda de que la ironía de la situación reside en que, en su intento por “proteger” a Estados Unidos, Trump podría estar perjudicando directamente a sus propios ciudadanos. Los mercados financieros ya han comenzado a reflejar esta incertidumbre, con Wall Street mostrando una notable volatilidad tras el anuncio de los aranceles, y los índices europeos registrando pérdidas debido al temor de represalias comerciales. Entonces, ¿realmente estás liberando?
Consultor y profesor universitario
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