Con los servicios de emergencia no hay espacio para el juego. Ni de chiste. Cada distracción atenta contra una comunidad cuya seguridad está relacionada con el conocimiento y uso responsable de la capacidad institucional de securitización distintiva de la capital nacional, con respecto a cualquiera otra entidad o capital de un Estado nación en el continente.
Con alguna frecuencia las vidas son puestas en riesgo por bromas y falsedades verosímiles especialmente en las noches del jueves al sábado.
La construcción de una cultura cívica preventiva potencializadora de la capacidad institucional en la atención de emergencias necesita arrinconar a bromistas irresponsables.
Conocido en Estados Unidos como April Fool’s Day, el 1 de abril es una fecha dedicada a las bromas y engaños supuestamente ligeros entre amigos y familiares. Sin embargo, líneas de servicio como el 9-1-1, atendido desde el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México, reciben en promedio hasta 20 llamadas diarias con esas características.
Es solamente un dato, evidencia de la necesidad de una cultura cívica para fomento de la responsabilidad ciudadana. El respeto y la conciencia sobre el uso adecuado de las líneas de emergencia se traducen en una sociedad más segura y organizada.
Aunque el origen del April Fool’s Day es incierto, la teoría más aceptada sugiere que nació con el cambio del calendario juliano al gregoriano, cuando la fecha del Año Nuevo del 1 de abril se movió al 1 de enero. Quienes mantuvieron la celebración original fueron objeto de burlas y engaños que dieron origen a la tradición.
Con el tiempo, más las bromas que la costumbre, han derivado en prácticas riesgosas para la seguridad pública, especialmente cuando se trasladan al ámbito de las emergencias.
En el Día de las Bromas recordamos la problemática generada por quienes ven diversión en solicitar ambulancias o patrullas en emergencias falsas ocasionando el desvío de recursos valiosos: tiempo de atención o, en casos extremos, sabotear servicio en situaciones donde realmente se necesita.
En la capital nacional, la capacidad institucional de atención es muy amplia y se acompaña de un sistema de videoseguridad —con 83 mil 414 cámaras y previsión de crecimiento a 150 mil para el 2030 de acuerdo con la instrucción de la jefa de Gobierno, Clara Brugada— que ya es el más robusto en el continente.
La gestión eficaz de los bienes comunes requiere de la participación y responsabilidad comunitaria. Los servicios de emergencia son un recurso finito y su mal uso, que representa una acción punible, puede costar vidas.
Mientras el April Fool’s Day celebra la ligereza y el humor en las interacciones sociales, es crucial reconocer los límites de las bromas, especialmente cuando interfieren con servicios esenciales.
@guerrerochipres