Paul Hyon Kim, un hombre de 36 años, compareció ante un tribunal federal en Estados Unidos acusado de incendio premeditado y posesión ilegal de un arma sin registro, tras atacar una tienda de Tesla en Las Vegas.
Según el Departamento de Justicia, Kim utilizó cócteles Molotov y un rifle semiautomático calibre .30 para incendiar cinco vehículos eléctricos y pintar la palabra “Resistir” en grafiti frente al establecimiento.
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El ataque, registrado el 18 de marzo, forma parte de una ola de agresiones contra propiedades de Tesla en EU, vinculadas a la controversia por los recortes administrativos impulsados por Elon Musk en el gobierno de Donald Trump. Kim fue arrestado una semana después del incidente y podría enfrentar hasta 20 años de prisión si es declarado culpable.
La respuesta contundente del gobierno ante ataque a Tesla
La fiscal general Pam Bondi advirtió que el Departamento de Justicia no tolerará actos de “terrorismo doméstico” contra la marca. “Vamos a buscar, arrestar y procesar a estos atacantes hasta que aprendan la lección”, declaró.
Las autoridades sostienen que Kim actuó de manera premeditada, utilizando artefactos incendiarios y armas de fuego, lo que agrava los cargos en su contra.
Foto: AFP | Un hombre es señalado de incendiar vehículos Tesla y pintar la palabra “Resistir” en grafiti frente al establecimiento.
Tesla, fundada por Musk, ha sido blanco de vandalismo en varias ciudades estadounidenses en medio del descontento por su papel en la reducción del gasto público. Las acciones de la compañía cayeron abruptamente el mes pasado, aunque no está claro si los ataques están directamente relacionados con su desempeño financiero.
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El contexto político detrás del ataque
El magnate tecnológico supervisa el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado bajo la administración Trump para recortar burocracia. Su gestión ha generado críticas y protestas, aunque este es el primer caso que escala a violencia directa.
Mientras Kim espera su siguiente audiencia, las autoridades refuerzan la seguridad en concesionarios Tesla. El caso podría sentar un precedente legal para futuros ataques contra empresas vinculadas a políticas gubernamentales.