El Doctor Patán tembló de emoción ante la última muestra de que la Cuarta, antes que nada, es una revolución de las conciencias. Es ética pura. Es la política al servicio exclusivo del bien, particularmente del de los pobres. Lo traigo a cuento porque, como dije hace unas semanas, quedó amacizada la ley contra el nepotismo, que era ya más que necesario echar a andar.
Lo más bonito fue ver la vigorosa, sensible defensa de esta iniciativa que hizo nada menos que Saúl Monreal. Mi Saulón, senador, es hermano de don Ricardo, jefe de los diputados, y David, góber de Zacatecas, aparte de tío de mi Caty, que casi fue alcaldesa de la Cuauhtémoc y es directora del Instituto Nacional de Economía Social (sí: hay un Instituto Nacional de Economía Social).
Bueno, pues aún siendo todas esas cosas, ya dijo que lo de terminar con el nepotismo es de justicia y que va porque va. Resulta de veras encomiable, sobre todo si pensamos que, además, don Ricardo fue antes delegado de la Cuauhtémoc, senador, gobernador de Zacatecas y presidente municipal de Fresnillo; que David fue senador y presidente municipal de Fresnillo, en sustitución de, fíjense, Rodolfo Monreal, carnalazo también, y que Saúl mismo fue diputado local en Zacatecas y, no me lo van a creer: presidente municipal de Fresnillo.
No me quiero extender, pero la familia es numerosa: hasta 14 hermanos pueden reunirse en la cena de Navidad, y la mayoría anda en el servicio público.
¿Se dan cuenta? La Cuarta es expiación. Redención. Es limpiar tus pecados y entregarte al pueblo con el alma limpia. “¿O sea que los Monreal, como los Taddei, los Bodoques y sus primos con afición a la charrería, los Batres, el Macedonio, los Alcalde, etcétera, van a renunciar a sus cargos, sueldos y prestaciones?”, preguntarán retóricamente como aventuró en su momento aquí su Doctor. Bueno, más o menos. Los esfuerzos denodados del Saulón, entrañable compañero y pica en Flandes de la lucha contra la corrupción, van a entrar en vigor como ley, no hay duda, pero… en 2030.
No tomen esto como una crítica. Todo lo contrario. De la mano del Verde, aliados irreprochables, el morenismo legislativo en su totalidad, y particularmente el compañero Saúl, han hecho el sacrificio más duro que se puede hacer: van a aplicarle una ley implacable a sus hijos y nietos, carne de su carne. Los siguientes cinco años, cabe suponer, los usarán, desde sus cargos, para afinar la ley, porque en la Cuarta hay algo que no somos, y es improvisados y chamagosos para trabajar.
@juliopatan09